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Patología de la articulación temporomandibular

La articulación temporomandibular articula la mandíbula  con el cráneo, a través de la apófisis condilar de la mandíbula con la fosa mandibular del hueso temporal.

Entre ambas superficies articulares se encuentra un disco o menisco cartilaginoso, que divide la articulación en dos compartimentos, dorsal y ventral. La articulación posee un ligamento rostral y otro caudal que la cohesionan. 

 

 

Los músculos masetero y temporal son los responsables principales del cierre mandibular y la apertura se realiza mediante la acción de los músculos digástrico, geniohyoideo y geniogloso, corriendo la inervación a cargo del 5º par craneal, el nervio trigémino, con sus ramas maxilar y mandibular.

La acción de esta articulación posibilita la masticación y es susceptible de sufrir diversas patologías que ocasionarán diferente sintomatología y problemática en los caballos afectados.

Diagnóstico

Los motivos de la consulta suelen ser variados. Normalmente se presentan molestias y protestas con la cabeza durante el trabajo.

Suele manifestarse con molestias en la conducción hípica, y en casos avanzados se observa atrofia de los músculos masetero o temporal.

Anatomía del Ojo y Visión

A menudo nos preguntamos si los animales ven las cosas de la misma manera que los humanos. Esto es huelga decirlo, una pregunta difícil de responder ya que no podemos preguntar a los animales qué es lo que ven. De hecho no hay certeza de que, incluso en los seres humanos veamos las cosas de la misma manera.

Es posible inferir diversas conclusiones sobre la visión de los animales en función de su comportamiento y la estructura y función de los elementos que componen las áreas visuales en los animales. Aunque la mayoría de los animales domésticos utilizan una variedad de sentidos que son menos importantes para los seres humanos (olfato y oído, en particular) la vista es un sentido importantey  por tanto bien desarrollado en los animales. Los animales domésticos considerados como mascotas se dividen en las categorías de "depredadores" (gatos y perros) y "presas" (caballos) - al menos en la naturaleza. Los gatos y los perros tienen los ojos desarrollados para permitir la visión aguda y una excelente visión en condiciones de poca luz. Esto les permite localizar y atrapar a sus presas en movimiento y especialmente de noche. Los gatos entre las especies domésticas tienen los ojos más sensibles . La sensibilidad del ojo a condiciones de poca luz es debida a una alta proporción de fotorreceptores de la retina que son las células que son más capaces de captar los niveles bajos de luz. Esto es ayudado por el tapetum - la capa reflectante detrás de la retina que aumenta el poder de captación de luz del ojo. El tapete es la estructura que da a los animales el brillo de los ojos cuando se ven con las luces por la noche. Los seres humanos carecen de un tapete y tienen los ojos mucho menos sensiblea condiciones de luz tenue o nocturna. En algunas especies, como en los caballos sus ojos grandes les confieren cierta capacidad de visión en condiciones de poca luz - es importante ser capaz de ver los movimientos de un depredador por la noche.

En la mayoría de las especies los ojos tienen la capacidad de detectar movimientos rápidos (para las especies de presa les permite darse cuenta de los movimientos de un depredador potencial y tomar una acción evasiva). La gran preponderancia de los fotorreceptores de los bastones mejora la detección de movimiento con niveles bajos de luz  y en los campos visuales periféricos. La posición de los ojos en la cabeza (laterales), las modificaciones de la pupila (pupila alargada horizontal), junto con el alto número de bastones en la retina que los animales como los caballos tienen les sirve para recoger el movimiento en una amplia zona de su entorno.