Plantas que afectan al Sistema Reproductor y/o Teratógenas

Diversas variedades de festuca (Lolium_arundinaceum, ex Festuca arundinacea) se cultivan en amplias regiones del planeta por sus deseables características agronómicas. Sin embargo, la planta -en si misma inocua - puede provocar la "intoxicación por festuca" o "festucosis" al encontrarse invadidos sus tejidos por el hongo endófito Neotyphodium_coenophialum, que posee algunos de los alcaloides también sintetizados por Claviceps_purpurea; se concede importancia fundamental a la ergovalina en la etiopatogenia de la afección.

En equinos, el consumo de festuca tóxica no ha producido hipertermia ni tampoco el "pie de festuca". En esta especie, la intoxicación -que ha sido descrita cursa con graves trastornos reproductivos y de lactogénesis, apreciándose en ella:
- Prolongación en el tiempo de gestación, observándose en ocasiones períodos gestacionales de hasta 13 meses.
- Alta frecuencia de distocias, como consecuencia del gran tamaño del feto y defectuosa presentación de éste, así como insuficiente preparación del tracto reproductivo para el parto. Con cierta frecuencia ocurre desprendimiento placentario prematuro durante el parto..
- Agalactia total, porque algunos alcaloides del endófito interfieren la secreción de prolactina; el recién nacido muere por falta de alimento. Cuando la agalactia es subtotal, en la muerte del potrillo interviene también la insuficiente ingestión de inmunoglobulinas calostrales.
- Con menor frecuencia se describe aborto durante el último tercio de la gestación, seguido de retención placentaria y metritis séptica.
El uso de antifúngicos en los cultivos de festuca infectados no es eficaz para controlar la contaminación. Se aconseja detectar la presencia del hongo en la pradera y la magnitud de la eventual infección antes de introducir hembras preñadas a ella. Se aconseja no mantener a las yeguas durante el último tercio de la gestación en potreros de festuca infectada ; las hembras secas, y las gestantes hasta completar el segundo tercio de preñez, pueden consumir la festuca infestada sin riesgo. Los recién nacidos deben recibir calostro de otras yeguas si las madres sufren de agalactia. Se preconiza el tratamiento con domperidona, que evita la interferencia de los alcaloides fungales sobre la secreción de prolactina; también se ha utilizado reserpina y perfenazina para el tratamiento de la intoxicación, aunque con resultados variables.