Test Hipoosmótico en el Caballo

 

Con la implementación de la inseminación artificial y otras técnicas de reproducción asistida, el almacenamiento de espermatozoides se ha convertido en un procedimiento de gran importancia para la obtención de embriones y para las técnicas de fertilización in Vitro.
La aceptación del semen congelado por importantes asociaciones equinas como la Asociación de Caballos Árabes, la Asociación de Caballos Cuarto de Milla, la Asociación de Caballo Pinto Americano y la Asociación Nacional de Criaderos de Caballos Pura Raza Española entre otras, han estimulado la investigación de protocolos para criopreservar el semen equino. Sin embargo, se ha estimado que solo el 30-40% de los caballos producen semen apto para la criopreservación y se ha observado una marcada variación en la congelación de espermatozoides entre criaderos, lo que dificulta la amplia aplicación del uso del semen congelado y refrigerado por la industria equina. Por tanto, se prevé, que la industria equina utilizará semen refrigerado y congelado solo cuando la fertilidad del mismo sea demostrada.
Para evaluar la resistencia del semen equino a estos cambios de temperatura se han incluido diferentes parámetros como la motilidad, viabilidad y morfología entre otros. Pero estos parámetros son deficientes para determinar valores predictivos de funcionalidad y fertilidad del semen. Debido a esto, se han diseñado metodologías que permitan una evaluación más funcional y ágil que complementen los parámetros utilizados en nuestro medio.
A pesar del esfuerzo de muchos investigadores por mejorar las técnicas de refrigeración equina, la pérdida de viabilidad en el espermatozoide equino después de la refrigeración continúa siendo un limitante para el amplio uso de esta técnica. Uno de los tipos de daños frecuentemente encontrado en semen descongelado es la pérdida de integridad de la membrana plasmática, directamente relacionada con su supervivencia y su capacidad fecundante.
Los métodos a los que son sometidos los espermatozoides como el  lavado, centrifugación, refrigeración y congelación pueden generar, directa o indirectamente, daños irreversibles que disminuyan su funcionalidad.
La aparición de estos daños a los espermatozoides, incluidos a los de sementales de gran valor genético y económico, hace necesaria la implementación de pruebas que permitan determinar la fertilidad del semen y seleccionar los mejores ejemplares para la cría. Además, se ha reportado que las centrifugaciones y la criopreservación inducen una liberación significativa de especies reactivas de oxígeno (ERO) que afectan la estabilidad de la membrana, la integridad de los receptores de membrana y el ADN nuclear en el espermatozoide, resultando en una disfunción espermática que puede traer efectos negativos en la unión oocito-esperma.
Como  se mencionó anteriormente, con todos estos procesos queda comprometida de manera irreversible la membrana del espermatozoide por lo cual se hace necesario valorar la funcionalidad de la misma. Debido a esto, se han diseñado metodologías que permitan una evaluación más funcional y ágil, que complementen los parámetros espermáticos utilizados en nuestro medio. Una de estas técnicas es el test hipoosmótico (HOS test), que permite evaluar la funcionalidad de la membrana espermática al sufrir  un hinchamiento (swelling), después de ser sometida a una solución hipoosmótica.