Esparaván

Hay tres grandes grupos:

1.- ESPARAVAN OSEO (Bone sparvin)

También se le conoce como “osteoartritis y periostitis”, que afecta principalmente a las articulaciones intertarsiana distal y tarsometatarsiana, y ocasionalmente, a la intertarsiana proximal. La enfermedad comienza en la cara intertarsiana de la articulación, pero la degeneración se puede extender dorsalmente. Los signos radiológicos iniciales incluyen la formación de cavidades que a menudo afectan al hueso subcondrial adyacente.

Cuando la lesión progresa, la atrofia del hueso subcondrial hace que los espacios articulares aparezcan ensanchados y se haga evidente una lesión perióstica local. Tras algunos meses, puede producirse la anquilosis completa. A veces, después de prolongados períodos de tiempo, sólo se observa una mínima reacción perióstica. Si se produce la anquilosis, la cojera desaparecerá.

La DJD de la articulación tarsiana es considerada la causa más frecuente de la cojera clínica asociada al tarso. No obstante, clínicamente se distinguen cuatro tipos de esparaván:

-E. Óseo o verdadero: diferenciado del síndrome de tarsitis distal.
-E. Oculto: da lugar a ulceración del cartílago articular y signos tempranos de DJD.
-E. Sanguíneo: inflamación que produce la rama craneal de la vena safena distendida.
-E. Alto: esparaván óseo localizado más próximamente en el corvejón.

Según Rooney, el esparaván óseo y el oculto no deben considerarse dos formas distintas, sino dos estadios en el desarrollo del mismo proceso.

ETIOLOGÍA

El esparaván óseo se observa principalmente en caballos adultos que se montan al galope o a medio galope, caballos de salto y especialmente en “”westernhorses”. La compresión repetida y la rotación de los huesos tarsianos, así como la tensión excesiva en la inserción del gran ligamento dorsal es predisponente en el desarrollo de la enfermedad. Según Rooney, los movimientos asincrónicos de los huesos tarsianos predispondrían al esparaván óseo.
También es comúnmente asociado con falta de conformación. Corvejones en “hoz” y “de vaca”, son algunos ejemplos. Ambas producen un gran estrés en la cara medial de la articulación. Los caballos de corvejones estrechos están más predispuestos al desarrollo de la enfermedad que aquellos que presentan corvejones bien desarrollados.

La llamada “enfermedad metabólica ósea”, es un término que incluye procesos adquiridos y que puede ser importante en el desarrollo de la enfermedad. Desequilibrios minerales, deficiencias o excesos de proteína, así como desequilibrios endocrinos, están implicados en los defectos de osificación endocondral. También se ha relacionado, en potros, el hipotiroidismo con el colapso de los tarsianos tercero y central.