Terapias Regenerativas

El caballo de deporte es, por su propia condición de atleta, propenso a todo tipo de lesiones en su aparato musculoesquelético. En la mayoría de los casos la recuperación suele pasar por largos periodos de reposo absoluto y reintroducción paulatina del ejercicio, no siempre llegando al final del tratamiento a una recuperación satisfactoria para el jinete o el propietario. Las recaídas, así como las recidivas, son comunes en un exceso de confianza por parte del entrenador, que al percibir una mejoría en el aspecto de la lesión, en el comportamiento del caballo y en ocasiones a causa de las prisas de la competición, adelantan los plazos y la lesión resurge.

En las últimas décadas se han desarrollado terapias alternativas al conservacionismo en cuanto al tratamiento de lesiones tendinosas, articulares, ligamentosas u óseas. Se basan en la inoculación autóloga o heteróloga de células, factores de crecimiento, proteínas,… que si bien no se ha demostrado que permitan acortar los plazos de la recuperación, sí que hacen que la cicatrización del tejido lesionado sea más consistente y permita que la vuelta a la competición se haga de manera más fiable.

Las terapias de tipo regenerativo que más se utilizan y sobre las que versa este trabajo son la inoculación intralesional de células mesenquimales (MSC), plasma rico en plaquetas (PRP), proteína antagonista del receptor de la interleukina – 1 (IRAP). A continuación se explicará cada una de estas técnicas, haciendo hincapié en su mecanismo de acción, su preparación y las aplicaciones más comunes.

PRP – Plasma rico en plaquetas

Es uno de los tratamientos actualmente más utilizados en la clínica equina por ser sencillo de ejecutar, aportar notables mejorías en lesiones tendinosas y su bajo coste. Esta técnica basa su mecanismo de acción en los factores de crecimiento que contienen las plaquetas en sus gránulos citoplasmáticos, las citoquinas y otras proteínas antiinflamatorias. Las plaquetas tienen efecto en la coagulación y en las fases tempranas de curación de las heridas; también promueven la regeneración de los tejidos estimulando la migración de macrófagos por quimiotaxis, la angiogénesis, la migración y proliferación de fibroblastos y la síntesis de colágeno. Una vez activados por degranulación, los factores de crecimiento se liberan y contribuyen notablemente a la recuperación de los tejidos blandos.