Uso de PRP activado con ozono en lesiones musculoesqueléticas

Desde hace ya algunos años empleamos los tratamientos regenerativos en lesiones deportivas, tanto agudas como crónicas en los caballos. En este caso, tratamos una lesión de la brida carpiana distal también llamada ligamento accesorio del tendón del músculo flexor profundo.
Las propiedades del PRP en los procesos de reparación y regeneración de los tejidos se deben a la producción y liberación de factores de crecimiento. Las plaquetas inician su proceso de liberación dentro de los primeros 10 minutos de haberse activado la cascada de coagulación y en la primera hora ya se han liberado el 95% de los factores de crecimiento pre-existentes. Estos factores de crecimiento tienen diferentes funciones y además interactúan entre ellos para así garantizar un adecuado balance de los procesos en los cuales están implicados.
El tratamiento comienza con una extracción de sangre estéril, a la que se le añade una pequeña cantidad de anticoagulante y se somete a un proceso de centrifugado para conseguir extraer la fracción más rica en plaquetas.
Una vez centrifugada se somete a un proceso de pipeteado para separar la cantidad más rica en plaquetas que liberarán cuando las activemos mediante reactivo químico, los factores de crecimiento que son los encargados de estimular la capacidad regenerativa y curativa del propio cuerpo, facilitando la recuperación de lesiones y la cicatrización. Una vez separada la parte más rica en plaquetas se le añade una proporción de cloruro cálcico para activar los factores de crecimiento y se infiltra en la zona afectada por la lesión o dolencia.
Desde hace un tiempo hemos introducido el ozono entre las opciones terapéuticas que podemos ofrecer a nuestros pacientes. El ozono lo infiltramos directamente en la lesión, principalmente en articulaciones y también lo usamos combinándolo con los PRP para potenciar su acción reparadora.

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