La infección por herpesvirus equino: Mejorando la bioseguridad y calculando el riesgo

Autor: K. Gary Magdesian, DVM, DACVIM, DACVECC, DACVCP
University of California-Davis

La infección por herpesvirus equino (EHV) es una enfermedad conocida en caballos desde hace décadas, cuya importancia clínica continúa siendo de gran relevancia. Recientemente, se han documentado casos de la, a veces fatal, manifestación clínica del EHV en forma de mieloencefalopatía (EHM). Dos virus son los agentes causales, el herpesvirus equino tipo 1 (EHV-1) y el herpesvirus tipo 4 (EHV-4), ambos relacionados pero antigénicamente diferentes y que están involucrados en cuatro cuadros clínicos distintos: enfermedad respiratoria, aborto, muerte neonatal y mieloencefalopatía. El EHV-4 se asocia rinoneumonitis equina, ampliamente difundida pero de baja mortalidad. Por el contrario, el EHV-1 tiene impacto clínico sobre tres sistemas: el nervioso central, el reproductivo y el tracto respiratorio, pudiendo también causar viremia en potros recién nacidos que sobreviven a la infección en el útero.


Se han descrito brotes ocasionales pero persistentes del cuadro neurológico, el más grave y potencialmente devastador (Figura 1). Un ejemplo es el brote del 2011 con 26 casos confirmados de EHM originados en el National Cutting Horse Association Western National Championship en Ogden, Utah. Reportes de brotes recurrentes similares se han traducido en un aumento de la percepción de la incidencia de EHM en América del Norte y la preocupación de que pueda ser una enfermedad emergente.6 Como resultado, se ha propuesto un programa conjunto para el control del EHV-1 que incluye protocolos específicos de bioseguridad, bien diseñados, y pautas de vacunación frente al EHV establecidas por la American Association of Equine Practitoners (AAEP).


La vía de infección para todos los cuadros clínicos del EHV causados por el EHV-1 o por el EHV-4 es el epitelio del tracto respiratorio superior. La infección respiratoria es la precursora de los cuadros no respiratorios, incluyendo el neurológico, aunque los signos clínicos respiratorios pueden estar ausentes. Otra posibilidad para la etiología del EHM es la reactivación del estado latente del EHV, que existe de por vida en la mayoría de los caballos que han sido expuestos al virus. La latencia y la reactivación son la clave de la infección por EHV-1, “una estrategia de supervivencia evolutiva” en palabras de un experto. El EHV-1 persiste en estado latente en los linfocitos T y en las neuronas del ganglio trigémino. La enfermedad en los caballos con infección latente es subclínica y los exudados nasales son virológicamente negativos hasta la reactivación del EHV-1. La reactivación se produce en condiciones de estrés. El esfuerzo físico, los viajes, las condiciones ambientales extremas y el hacinamiento son posibles factores desencadenantes. Cuando esto ocurre, los caballos clínicamente normales, pero con infección latente, pueden excretar el EHV transmitiendo de forma silenciosa el virus a otros caballos. Por lo tanto, un escenario probable en un brote de EHM es la llegada a un evento equino de un caballo con infección latente, la reactivación del estado de latencia del EHV-1 debido al estrés del transporte y al esfuerzo físico, la transmisión del virus a caballos susceptibles en contacto y la aparición del brote clínico de enfermedad neurológica. A nivel individual, también ha sido descrita la amplificación del estado latente del EHV-1 que conduce a viremia y diseminación endógena del virus en el útero o en el SNC. El EHV es altamente contagioso. Cuando se produce un brote de EHM, se ha verificado la transmisión primaria (a otros caballos del grupo), la transmisión secundaria (a otros grupos de la explotación), y la transmisión terciaria (a otras explotaciones). El efecto de esta difusión es el de la multiplicación del impacto económico y epidemiológico mucho más allá del caso inicial, dando lugar a brotes a gran escala. Este informe describe las medidas de bioseguridad adecuadas ante un brote clínico de EHM, así como las medidas preventivas recomendadas en la explotación, en el tránsito y en las competiciones deportivas.