Alimentación del Caballo

El caballo es un herbívoro no rumiante. Tiene un pequeño estómago simple, seguido de un largo y estrecho intestino delgado. La mayoría de las proteínas, grasas, vitaminas y minerales contenidos en un alimento, son digeridos y absorbidos en el estómago y el intestino delgado.

Siguiendo el intestino delgado están el ciego y el colon, colectivamente conocidos como intestino grueso. El ciego tiene una capacidad en litros de 26,5 a 34,1, y el colon, de 8,4 litros. Estas dos estructuras especializadas se han desarrollado para que el caballo pueda sobrevivir a dietas altas en fibra. Albergan billones de bacterias y protozoos los cuales producen enzimas que se descomponen y fermentan la fibra vegetal. La síntesis de aminoácidos y de vitamina B también ocurre allí.
El tracto digestivo del caballo está idealmente conformado para una ingesta continua de sustancias alimentarias altas en fibra. El alimento pasa rápidamente a través del estómago y el intestino delgado, antes de desacelerarse en el grueso, donde se desarrolla la fermentación. Este tipo de estrategia digestiva permite al caballo sobrevivir en una dieta de forraje de pobre calidad, proveyendo lo disponible en cantidad.

Esto ha evolucionado por muchos años, desde que los caballos salvajes que vivían en praderas donde las pasturas eran abundantes pero de pobre calidad. De esa manera, el tracto digestivo del caballo no está diseñado para grandes comidas de alimento concentrado.
Las grandes comidas de granos altos en almidón pasan rápidamente a través del estómago y el intestino delgado. A menudo, menos del 60 % del grano es digerido en el intestino delgado. El almidón que escapa de éste, se fermenta velozmente transformándose en ácido láctico por las bacterias productoras de ácido en el intestino grueso. Esto baja el pH del intestino grueso, y muchas de las otras especies bacterianas mueren.
Esto lleva a una producción de toxinas y cólicos, la enfermedad más frecuente en los caballos. Es una peligrosa y altamente costosa enfermedad equina, y comprender cómo funciona el tracto digestivo así como un buen manejo, es la única manera de combatir los cólicos.