Forraje verde hidropónico y germinados en la nutrición equina

María Jordá Sanz
EQUISAN Veterinaria Equina Integral

Los caballos deben alimentarse de manera individualizada atendiendo a sus necesidades metabólicas, disciplina, nivel de entrenamiento, edad, estado fisiológico y condición corporal o BCS (body condition scoring). Este último parámetro se cuantifica en una escala del 1 al 9 (donde el 1 representa el estado de caquexia y el 9 el de obesidad extrema, considerándose la puntuación de 4 a 6 la ideal, siendo esta variable en función de la disciplina a la que se dedique el animal) desarrollada por Henneke en función de la grasa subcutánea localizada en 6 puntos: sobre el borde dorsal del cuello (crinera), la cruz del cuello, la región caudal al encuentro (por detrás de la articulación escápulohumeral), la zona de las costillas y la base de la cola (7).


La ración diaria debe estar equilibrada entre la energía asimilada y las necesidades concretas del caballo. De acuerdo con esta recomendación, deben tenerse en cuenta las siguientes cuestiones: el sistema digestivo equino está diseñado para albergar pequeñas ingestas de forraje a lo largo del día y de la noche y no para permanecer en un box inmóvil durante largos periodos de tiempo recibiendo pocas raciones de gran tamaño.

Los animales con rutinas de estabulación prolongadas presentan mayor predisposición a sufrir impactaciones (3,4,5,6,7). Debido al incremento en las exigencias a nivel competitivo y al propio sistema de estabulación, a este forraje se le añaden concentrados para cubrir las necesidades energéticas del caballo, las cuales se cuantifican en Megacalorías (MCal). Existen programas informáticos disponibles que ayudan a calcular las raciones teniendo en cuenta las necesidades nutricionales específicas para cada caso(7). e incluso aplicaciones para el móvil p.e. HorseRATION (British Equine Trade Association 2013).
Los concentrados básicamente son granos de leguminosas y cereales ricos en proteínas e hidratos de carbono complejos (p.e. almidón) y con una humedad baja que facilita su almacenamiento y prolonga su vida útil. Es frecuente que para facilitar la asimilación de sus nutrientes se trituren parcialmente; este factor añadido al tiempo que tarda en ser consumido va en detrimento de su valor nutricional (3).
Los aceites vegetales con excepción de la vitamina E, no contienen almidón, azúcares ni otros nutrientes salvo lípidos. Son un buen recurso para ajustar y equilibrar dietas y tienen especial importancia en animales de resistencia y competición, ya que se ha demostrado que reducen la producción de calor (esencial para evitar la disminución del rendimiento en condiciones de humedad y temperatura elevadas). También mejoran la palatabilidad, como es el caso del aceite de maíz, y deben ser incluidos en la dieta paulatinamente (a lo largo de 3 semanas aproximadamente). Debido a que los caballos tienen una actividad pancreática muy activa (generan una elevada cantidad de lipasa) pueden tolerar que el 20% de su dieta esté formado por aceites vegetales.