Uveitis Recurrente Equina

Autor: GL Zapata
Hospital de Clínicas. Facultad de Ciencias Veterinarias.
Universidad Nacional de La Plata. Buenos Aires. Argentina

La uveítis recurrente equina es la causa de ceguera más común en el equino. Se la conoce con una gran diversidad de sinónimos como oftalmía periódica, ceguera de la luna, iridociclitis recidivante o uveítis inmunomediada. Se caracteriza por episodios de uveítis activa con intervalos variables de períodos asintomáticos.
Anatomía
El iris, cuerpos ciliares (úvea anterior) y coroides (úvea posterior) forman la úvea, una estructura altamente vascularizada y usualmente pigmentada (1, 2). El iris se origina desde la porción anterior del cuerpo ciliar y se extiende centralmente para formar un diafragma, ubicado frente al cristalino, llamado pupila, ésta tiene forma horizontalmente elíptica en el equino adulto (1, 2, 3). En neonatos la forma es circular y adquiere la forma del adulto en 3 a 5 días post nacimiento (4).


En el borde pupilar superior se presentan masas oscuras que varían en forma, tamaño y número denominadas gránulos irídicos o gránula irídica (2). El cuerpo ciliar se divide topográficamente en pars plicata anteriormente, formada aproximadamente por 100 pliegues (procesos ciliares) y pars plana posteriormente que se continúa con la coroides (2, 3). La coroides es la porción posterior de la úvea y está compuesta por vasos sanguíneos y un tejido de soporte pigmentado. De acuerdo a su estructura se puede dividir en supracoroides, estroma con vasos grandes, con vasos medianos, tapetum y coriocapilar (2). La inervación de la coroides es de tipo simpática y parasimpática (2, 3). La irrigación de la capa uveal se origina a partir de colaterales de la arteria oftálmica externa, las arterias ciliares anterior, posterior y corioretinales (5).

Fisiología
El iris a través de sus músculos (constrictor y dilatador) actúa como diafragma que regula el ingreso de luz por la pupila; al segmento posterior. El reflejo pupilar fotomotor es más lento en comparación a otras especies (6). El cuerpo ciliar, a partir del epitelio no pigmentado de los procesos ciliares, forma el humor acuoso (HA), por secreción activa, ultrafiltración y difusión simple a partir del plasma (6). El HA es un líquido claro que ingresa en la cámara posterior y a través de la pupila pasa a la cámara anterior, donde drena por la vía convencional del canal de Schlemm (trabéculas corneoesclerales) y la vía no convencional (uveoescleral) (6). El equino, la vía uveoescleral tiene una función más importante en el drenaje que en otras especies (7).
La presión intraocular (PIO) es el resultado de la producción, circulación y drenaje del HA asociado a la rigidez de la capa fibrosa del ojo. El valor de la PIO es de 23,5 +/- 6,89 mmHg (Tonopen XL) (8). El cristalino y la córnea mantienen un intercambio de nutrientes y desechos metabólicos con el HA (6). La contracción y relajación de los músculos de los cuerpos ciliares produce la acomodación del cristalino (6, 7). La coroides es la principal fuente de nutrientes de la retina (6).
Respuesta inmunológica
Luego de un proceso inflamatorio de la úvea, ésta se comporta como un nódulo linfático, debido a que las células B memoria se mantienen en el tracto uveal por períodos prolongados (9). El aumento de los títulos de inmunoglobulinas en ojos con URE debería ser signo de producción local de anticuerpos y/o aumento de la permeabilidad de barreras intraoculares (10). La recurrencia causada por mecanismos inmunológicos es común cuando se estimula con el antígeno original o incluso por la exposición de antígenos originados en otra parte del organismo (11).
La inmunidad ocular es estimulada por antígenos que se reconocen como extraños o cuando el proceso inflamatorio altera la barrera inmunológica normal. Se desprende entonces que los cuatro tipos de reacciones de hipersensibilidad pueden jugar potencialmente un papel en la recurrencia de la uveítis (11). Los mecanismos no específicos pueden estar involucrados en la uveítis recurrente. La alteración en los vasos sanguíneos oculares, cuerpo ciliar y el epitelio pigmentado retiniano torna al ojo más sensible a estímulos y a la recurrencia de uveítis; esta alteración puede ser consecuencia de una variedad de afecciones (11, 12).
Reacción inflamatoria
La reacción inflamatoria no granulomatosa y difusa de la úvea se produce por la ruptura de las barreras sangre-acuoso y sangreretina. Las células y proteínas ingresan entonces en el HA, la retina y el humor vítreo. En la fase aguda, el iris y los cuerpos ciliares son infiltrados inicialmente por neutrófilos que posteriormente son reemplazados por células plasmáticas y por linfocitos (9). En el estroma del iris y en la coroides puede persistir el infiltrado de linfocitos con características de folículos con células T periféricas y linfocitos CD3 centrales en las áreas perivasculares (13).
En la cámara anterior se puede encontrar exudado que contiene linfocitos, proteínas séricas y fibrina debido, esta última, a la activación del fibrinógeno por la presencia de factores de la coagulación (9). El mismo exudado puede estar presente en el humor vítreo (9).