Guía para el diagnóstico de las enfermedades neurológicas del equino

Autores
Garcia Liñeiro; J.A MV.ESP Prof Adjunto Area de salud y Produccion Equina Facultad de Ciencias Veterinarias-UBA

Vaccaro, M V- Ayudante de 1ra Area de salud y Produccion Equina Facultad de Ciencias Veterinarias-UBA

El examen neurológico se emplea para determinar si existe un desorden del sistema nervioso y, si es el caso, localizar dónde se encuentra la lesión. En el caso particular del equino, el examen neurológico se realiza luego de haber realizado muchas pruebas en su aparato locomotor ya que, en variadas ocasiones, los desórdenes neurológicos simulan claudicaciones, como es el caso de la encefalomielitis protozoaria equina (sarcocystes neurona).
Es importante tener en cuenta que en este examen, más que en cualquier otro, es necesario ser sistemático y ordenado, ya que el objetivo principal es buscar DEFECTOS y ASIMETRIAS. Existen muchas formas de realizar un examen neurológico. Se emplea aquí, por considerarse la forma más práctica, una secuencia que comienza en la cabeza y sigue caudalmente hasta la cola, y es la misma, ya sea que el paciente esté en estación o en DECUBITO . El examen se describe de acuerdo al siguiente orden: 1) Cabeza 2) Marcha y postura 3) Cuello y miembros anteriores 4) Tronco y miembros posteriores 5) Cola y ano
Como en todo examen clínico se comienza con la INSPECCION, que puede resultar determinante para que el clínico se oriente hacia el punto anatómico de asiento de la lesión.

Lo primero que se debe descartar son las lesiones cerebrales. Si no se las observa es factible que la lesión se ubique caudal al foramen magno, pero, de existir, se deben tratar de explicar todas las anormalidades halladas durante el examen como causales de la misma. De no ser posible significa que existe más de una lesión. La inspección de los miembros y de la marcha da una idea general del control motor y sensorial de los miembros. A medida que avanza el examen completo se debe deducir que:
• Si los signos neurológicos en los miembros anteriores no pueden explicarse por una lesión rostral al foramen magno, debe existir una lesión entre C1 y T2, incluyendo en este razonamiento los nervios periféricos y músculos.
• Al evaluar columna y miembros posteriores, de hallarse signos que no pueden explicarse por una lesión craneal a T3, entonces la lesión se localiza entre T2 y S3 o, nuevamente, en los nervios periféricos y músculos.
• Finalmente, al examinar cola y ano, de encontrar anormalidades neurológicas que no pueden explicarse por una lesión craneal a S3, entonces la lesión se ubica entre S3 y los últimos segmentos coccígeos, los nervios o los músculos. Este examen difiere bastante del que se realiza en pequeños animales, y a la vez se aparta de la semiología tradicional, pero es la forma más sencilla de llegar a un diagnóstico de enfermedad neurológica en grandes animales.
1) CABEZA
a) Actitud b) Alteraciones del comportamiento c) Estado mental d) Postura y coordinación f) Alteraciones del sueño g) Convulsiones h) Nervios craneanos .
a) Actitud Es importante preguntar acerca del comportamiento normal del animal a alguien que lo conozca bien, teniendo en cuenta que la edad, raza y sexo lo influencian. Por ejemplo, un caballo en decúbito con una lesión en la médula espinal cervical usualmente no presenta alteraciones del comportamiento a menos que enfurezca en un intento por incorporarse. Observar CONVULSIONES no es común, principalmente porque el caballo adulto tiene un umbral convulsivo muy alto. Si se presentan, es más probable que ocurran cuando el animal se encuentra se encuentra relajado, en su hábitat normal. En pacientes con historia de epilepsia, la estimulación manual o táctil puede iniciar convulsiones, sobre todo en potrillos. Las CONVULSIONES PARCIALES pueden verse en neonatos como movimientos de mandíbula, contracción de los músculos de la cara o períodos de taquipnea. La aplicación de presión en la cabeza corresponde en la mayoría de los casos a una enfermedad metabólica denominada ENCEFALOPATÍA HEPÁTICA, debida a insuficiencia hepática. Esta última provoca aumento de concentración de desechos amoniacales provenientes de la falla del metabolismo proteico, que generan interferencia en el ciclo de Krebs neuronal, determinando déficit de energía. También es interesante destacar que cuando las lesiones son asimétricas, los animales muestran una marcha en círculos compulsiva y tienden a girar hacia el lado de la lesión, aunque no es lo más frecuente.