Patología Renal

En la literatura internacional se presenta un pequeño aumento en la incidencia de enfermedades que afectan al tracto urinario del equino al mejorar los medios de ayuda diagnósticos. Si bien es cierto, que la falla renal adquirida, ya sea insuficiencia renal aguda o glomerulonefritis aparecen como la principal causa de problemas renales, en el último tiempo un sinnúmero de cuadros relacionados con el tracto urinario han sido reportados, sobre todo enfermedades renales de origen congénito. Independiente de la causa como de la evolución del mismo, todos los cuadros que afecten al tracto urinario pueden potencialmente provocar un cuadro de Insuficiencia Renal Aguda o Cronica en el equino.

Independiente de la causa, el diagnóstico de la IR esta basado en la anamnesis, sig­nos clínicos y medios de apoyo diagnósti­co. Aumentos del nitrógeno ureico sanguineo (NUS) y creatinina (Cr) se observan, disminuciones de la densidad específica de la orina, alteraciones electrolíticas, de enzimas de orina y suero, endoscopía, ecografia, biopsia, ... Se debe tener presente al momento de interpretar el examen microscópico del urianalisis que los cambios patológicos en riñón no están correlacionados con el grado de disfunción. Son muy pocos los cuadros que producen signos clínicos sin causar IR, normalmente son neoplasias o enfermedades sépticas que afectan pequeñas porciones del sistema.

INSUFICIENCIA RENAL AGUDA

Se entiende como Insuficiencia Renal Aguda (IRA) a una repentina caida de la tasa de filtración glomerular provocando una abrupta pérdida de la función renal, y por lo tanto fallas en la excresión de productos de desecho y excretados por riñón, alteraciones en el balance hidrico del organismo y alteraciones en la homeostasis electrolitica del mismo. Los signos iniciales que se presentan es la denominada Azotemia, que es la elevación del nitrógeno ureico sanguineo (NUS) y de la creatinina sérica, como así también una reducción en el flujo de la orina. Dentro de las causas de IRA nos encontramos con disminución en la normal perfusión sanguinea al riñon (azotemia prerenal), fallas primarias de funcionalidad del riñon (azotemia renal) y procesos obstructivos en la evacuación de la orina producida (azotemia postrenal). Sin duda alguna que la principal causa de IRA en el equino se debe a causas hemodinámicas como des­hidratación o a enfermedades intrarenales como necrosis tubular aguda a consecuencia de toxinas renales.

Cualquier condición o enfermedad que predisponga a alteraciones hemodinamicas, ya sean hipotensión o liberación de factores presores endógenos puede cursar a una IRA, entre ellas encontramos enteritis, colicos severos, ejercicio prolongado en caballos enduro, pérdidas de sangre aguda, miositis, toxemias o insuficiencia cardiaca, las cuales provocan una caida en la perfusión renal y por lo tanto una disminución en la tasa de filtración glomerular. Cuando esta disminución excede el 60% a 70% de la tasa de filtración glomerular la IRA se instaura.

En relación a la necrosis tubular aguda, esta puede ocurrir por alteraciones hemodinámicas y/o por elementos en circulación que potencialmente pueden ser tóxicos, los cuales provocan la destrucción y pérdida de celulas tubulares. Muchas drogas, ingestión de toxinas o agentes endógenos pueden causar daño renal cuando a la presencia de estos elementos se agrega una alteración en la perfusión renal. Dentro de los fármacos potencialmente tóxi­cos encontramos antibioticos, vitaminas, antinflamatorios no esteroidales, DMSO en soluciones superiores al 20%. Agentes endógenos como la hemoglobina y mioglobina son factores nefrotóxicos tubulares.