Exploración de la Piel

El examen clínico debe realizarse valorando el estado de salud general, comportamiento y estado corporal del animal. Un examen visual del caballo con buena luz determina la extensión de la lesión (generalizada o localizada), lo que ayuda a estrechar el diagnóstico presuntivo ya que, algunas patologías raramente son localizadas y otras pocas veces son generales.

Los problemas clínicos de la piel pueden ser clasificados en cinco grandes grupos:

  • Prurito: picor e irritación de la piel que conlleva cambios en la conducta tales como autolesión.
  • Alopecia y alteraciones de la cantidad y calidad del pelo. Ésta puede ser una calvicie total o parcial, o bien, únicamente una alteración en  la densidad del pelo.
  • Nódulos: Engrosamiento circunscrito de la piel de grosor variable.
  • Dermatosis seca: Aparición de costras y descamación excesiva de la piel o acumulo de exudado seco  sobre la superficie de la piel.
  • Dermatosis húmeda: Aparición de exudado sobre la superficie de la piel proveniente de una lesión, inflamación u otra patología cutánea.

Pruebas diagnósticas

  • Raspado cutáneo: Todos los caballos que sufran de prurito deben ser sometidos a este sencillo y eficaz test. Especialmente indicado para detectar la presencia de ectoparásitos tales como Chorioptes equi.
  • Se frota la zona  afectada con un cepillo rígido o de cerdas duras, depositando las descamaciones y residuos cutáneos en una placa de Petri. Ésta puede se puede enviar al laboratorio para su examen, o bien  observarla directamente al microscopio.
  • Los ectoparásitos más grandes (piojos principalmente) pueden ser identificados macroscópicamente. La observación al microscopio puede ser verdaderamente útil para la detección de parásitos a partir de sus huevos.
  • Recogida de muestras de pelo:Especialmente indicado cuando existen problemas de crecimiento y pelo quebradizo o bien, presencia de zonas alopécicas.

Esta técnica esta indicada en caballos de los que se sospeche que presentan una infección por Dermatophylus.

  • Se recogen pelos y escamas de las zonas marginales de lesiones recientes  y se depositan en un tubo de vidrio estéril y convenientemente identificado. Si se va a realizar un cultivo, el bote no debe cerrarse herméticamente ya que esto puede potenciar un sobrecrecimiento del hongo.
  • Examen directo: se deposita la  muestra de pelo sobre un porta-objetos  y se aplican unas gotas de disolución limpiadora (hidróxido potásico al 10% o cloranfenicol). Al observarla al microscopio con pocos aumentos (4X), los pelos infectados aparecen pálidos y engrosados. A mayores aumentos (40X), se pueden apreciar las hifas y artrosporas del hongo.
  • Cultivos: A partir de estas muestras de pelos podemos realizar cultivos de hongos o bacterias, para establecer un diagnóstico específico: