Fracturas

 

Una fractura es una grieta o rotura de un hueso. Casi todos los huesos en el cuerpo se pueden fracturar, pero las fracturas de los huesos de las extremidades son las de mayor importancia en los caballos. Afortunadamente muchas de ellas hoy en día se pueden reparar si se diagnostican y tratan de forma adecuada en los primeros momentos.


¿Qué tipos de fractura se pueden producir?

La gravedad de una fractura depende de varios factores: el hueso afectado y la localización, tipo de fractura, el tamaño, la edad, el temperamento y el uso del caballo o poni y si están afectadas otras importantes estructuras de tejidos blandos.

Hay una serie de términos utilizados para describir las fracturas, sobre la base de los exámenes que se realizan:

Las fracturas simples sólo tienen una línea de fractura, mientras que las fracturas conminutas tener varias líneas de fractura y trozos de hueso que se han separado. Dependiendo del hueso y el sitio afectado, las fracturas simples suelen ser más fáciles de reparar que las conminutas.

Las fracturas incompletas son aquellas que afectan sólo a un lado del hueso y por lo tanto, aunque dolorosas, permanecen estables a menos que se conviertan en fracturas completas, cuando el hueso se convierte en dos fragmentos separados. Las fracturas por sobrecarga son pequeñas fracturas incompletas, que se presentan con mayor frecuencia en caballos jóvenes en entrenamiento. Se pueden presentar en cualquiera de los huesos de las extremidades, pero el radio y la tibia son los sitios más comunes. A veces se encuentran múltiples líneas de fractura con un foco central y se suelen denominar fracturs “en estrella”. Al principio son muy dolorosas, pero a menudo desaparece con relativa rapidez antes de que la curación sea completa. Si no se diagnostican como fracturas y si el caballo vuelve al entrenamiento demasiado pronto, se convierten en fracturas completas, con resultados catastróficos. Estas fracturas se diagnostican mediante gammagrafía ósea. Con este tipo de pruebas este tipo de resultados se han reducido considerablemente.

Las fracturas abiertas son aquellas en que la piel se abre exponiendo en ocasiones el extremo del hueso roto visible, mientras que las fracturas cerradas son aquellas en que la piel que lo recubre está intacta. Las primeras suelen contaminarse por lo que el éxito del tratamiento y la reparación será más difícil y por lo tanto el pronóstico es más desfavorable.