Transferencia de Embriones

Los caballos siempre han estado unidos al hombre desde la antigüedad. Primeramente fueron de ayuda a la hora de los trabajos, como animales de carga o medio de transporte. Sin embargo, a día de hoy, en los países desarrollados, está asociado a un uso lúdico.

El sector equino mueve muchos millones de euros al año, y por ello, se están comenzando a utilizar técnicas de reproducción que ya llevan muchos años utilizándose en el ganado bovino, como es el caso de la transferencia de embriones.

Está técnica, fue descrita por primera vez en 1972, aunque no fue comercializada hasta los años ochenta. No obstante, en España es una técnica minoritaria, algo que no ocurre en el resto de países europeos o estadounidenses.

Como su propio nombre indica, esta técnica se basa en obtener embriones de una yegua donante e introducírselo a la yegua receptora. Esta actividad tiene ventajas que lo justifican, como son: Se pueden obtener potros de yeguas que están compitiendo, ya que una yegua que está en temporada de competición no puede permitirse una gestación, interrumpiendo su competición. Es una técnica de alto valor económico, ya que nos permite tener una yegua compitiendo (de alto valor económico) y, además tener una yegua gestante (corriente) con un potro de la yegua en competición.
Obtenemos un mayor número de potros por año y yegua. Podemos obtener descendencia de una yegua a partir de los dos años de edad. Las yeguas con problemas de fertilidad pero gran valor, pueden tener descendencia con esta técnica. Al igual que las yeguas con problemas de salud no reproductivos, pero que si tuvieran una gestación, no la podrían llevar a término.
Por último, evitaremos los riesgos de gestación y parto en yeguas de alto valor .


1. Elección de donantes y receptoras


La yegua es poliéstrica estacional. La actividad reproductiva es primariamente regulada por el fotoperiodo, pero también por la nutrición y el clima . En la yegua donante, es necesario realizar un estudio reproductivo donde se valorará el estado del útero y la fase reproductiva en la que se encuentra, para saber si esa yegua puede ser usada en un programa de transferencia embrionaria.

La yegua es poliéstrica estacional. La actividad reproductiva es primariamente regulada por el fotoperiodo, pero también por la nutrición y el clima. En la yegua donante, es necesario realizar un estudio reproductivo donde se valorará el estado del útero y la fase reproductiva en la que se encuentra, para saber si esa yegua puede ser usada en un programa de transferencia embrionaria. Si se identifican en el examen anormalidades que necesitan tratamiento deben de ser tratadas antes de utilizar a la yegua para transferencia embrionaria. La yegua será correctamente vacunada y desparasitada. A continuación en el recelo se monitorizara la conducta reproductiva. Mediante palpación rectal y ultrasonido se monitorizara la actividad folicular durante el ciclo estral. Durante el celo, la donante es examinada diariamente para evaluar el crecimiento folicular que permite saber el momento óptimo de la inseminación con semen fresco, refrigerad o congelado. Se induce la ovulación (gonadotrofinas coriónica humana o GnRH). El día de la ovulación es detectado y designado como Día 0. Una de las técnicas asociadas a la transferencia de embriones es la superovulación. Esta técnica nos permite elevar la eficiencia reproductiva y económica en los programas de transferencia embrionaria, puesto que se multiplica el número de ovulaciones y por tanto, habrá mayor número de óvulos de la yegua donadora.

Produciendo un número mayor de descendientes. Además, este proceso puede aumentar la tasa de fertilidad en los reproductores subfertiles y de yeguas subfértiles proporciona un número mayor de ovulaciones y, consecuentemente, una mayor expectativa para la fertilización. Los fármacos que se utilizan rutinariamente en otras especies, no son efectivas en la especie equina. Solo el extracto de hipófisis equina EHE y la aplicación de FSH de origen porcino son los únicos que lo pueden hacer. No obstantes, los últimos estudios nos muestran que la aunque aplicación de EHE induce a la múltiple ovulación, la administración del FSH de origen porcino aumenta la velocidad de crecimiento folicular, pero no estimula la superovulación como ocurre en la especie bovina. El factor más importante que afecta el éxito del programa es la selección y el manejo de la yegua receptora. Estás tienen que tener ciclos estrales normales, que hayan tenido dos o más celos normales y estar libres de anormalidades uterinas y ováricas y con un peso de 450 a 550 kg, al igual que las yeguas donantes. La edad óptima de las yeguas varía según la información, no obstante, la media es entre 3 y 10 años. Dependiendo del protocolo que se use, hay diferentes formas de la sincronización del celo, que más adelante se explica. Al igual que las yeguas donantes, al detectar que están en celo, se las examina diariamente por palpación rectal y ultrasonidos para monitorizar el crecimiento folicular y detectar la ovulación. Es preferible que al menos dos receptoras estén disponibles para cada yegua donante. Las yeguas receptoras deben ser alimentadas para mantener buen peso condición corporal. Se utilizan yeguas que han ovulado un día antes o de 0 a 3 días después de la yegua donante. También hay que tener en cuenta el tamaño de la yegua receptora, ya que como los experimentos de “Walton y Hammond” donde nos muestran que son indicativos en que el tamaño y la salud del útero determina el tamaño del potro a término. Con el objetivo de eliminar la necesidad de sincronizar yeguas donantes y receptoras, se han utilizado yeguas ovariectomizadas tratadas con progestágenos como receptoras sin embargo, el éxito obtenido varía y el método no ha sido ampliamente adoptado