Patología del Casco

Autor: Elena Rico Jiménez
EQUISAN Veterinaria Equina Integral

Hematoma Subsolar

Es un cúmulo de sangre en la zona de la palma debido a un traumatismo o incrustación de un cuerpo extraño como pueden ser piedras.
Síntomas y diagnóstico
Da una cojera aguda e intensa. Los hematomas superficiales se pueden ver una vez limpio el casco una coloración diferente, de rosada-rojiza a negruzca según su cronicidad y una inflamación o abombamiento de la palma según la cantidad de líquido que se haya acumulado, en los profundos no se va a ver un cambio de coloración en la suela.


Tratamiento
Se puede tratar o no en función de los síntomas que presente el caballo, si el hematoma es pequeño y no produce dolor se deja que se reabsorba, también se puede aplicar un contraste de frio y calor en el casco. Se da antinflamatorios como fenilbutazona según los síntomas que presente. El uso de antibiótico de forma preventiva es una buena opción para evitar la aparición del absceso, que se produciría a los 8 o 9 días de la aparición del hematoma.
Prevención: No se pueden evitar los hematomas de una forma efectiva ya que es un proceso accidental. Se puede evitar que el caballo trabaje sobre terrenos duros y pedregosos y en el caso de un caballo de palma delicada, plana o convexa se puede proteger la suela con plantillas.

Absceso

Es una infección bacteriana localizada en el casco, la mayoría se encuentran en la suela o en la palma del casco pero pueden localizarse en cualquier sitio. Es una causa frecuente de cojera en el caballo.

El interior del casco está en condiciones de anaerobiosis por lo que las bacterias que podemos encontrar cumplen estas condiciones, desde bacterias benignas hasta malignas como es el caso de Clostridium. Las bacterias se introducen en el tejido sensible, ya sea por el torrente sanguíneo o por una herida o punzamiento de la zona, esto hace que las células blancas sean atraídas por las bacterias y se empieza a formar un fluido purulento, éste se va acumulando entre las capas queratinizadas y la presión que ejerce sobre el tejido hace que se vaya separando el tejido sensible de la suela o de la pared del casco, esto es lo que produce el dolor.
Si no ponemos un tratamiento el absceso drenará por la zona más blanda, que es la banda coronaria o los bulbos del talón.