Vicios de Cuadra

En cualquier centro hípico podemos encontrar algún caballo con un vicio de cuadra más o menos grave. Uno de los más temidos es el de tragar aire. Pero hay otros muchos que van desde balancear la cabeza por encima de la puerta del box hasta extremos tan graves como la automutilación en algunos sementales.


Pueden llegar a ser peligrosos si no se corrigen pero ¿sabemos realmente cómo corregirlos? En este artículo veremos las principales causas de estos trastornos para comprender por qué se producen, por qué los tratamientos habituales suelen fracasar y qué se puede hacer en caso de que esto ocurra.
Comportamiento normal del caballo
Antes de determinar que un caballo está desarrollando un comportamiento inadecuado debemos conocer cuál es el comportamiento normal. Por lo que daremos primero un breve repaso por las necesidades básicas de los caballos y su comportamiento normal como especie.
En primer lugar cabe destacar el carácter social del caballo como el aspecto más importante de su comportamiento. Los caballos son animales sociales que viven en grupos de tamaño variable cuya cohesión depende de las buenas relaciones sociales entre ellos. Tradicionalmente se ha atribuido la cohesión del grupo a un orden jerárquico estricto y estable mantenido mediante disputas rituales con las que cada animal establecía su lugar en la manada.
Sin embargo en la actualidad se sabe que, si bien es cierto que hay una jerarquía, ésta no es lineal ni estable y en la unión del grupo juegan un papel mucho más importante las conductas afiliativas (como el acicalado mutuo o el juego) que las agresivas. Por eso un caballo necesita estar cerca de otros congéneres y poder tocarlos e interactuar con ellos, es una necesidad fundamental para su bienestar. Tanto es así que el mero hecho de que un caballo busque la soledad voluntariamente puede considerarse signo de que sufre alguna anomalía (ej. dolor o deficiencias visuales).
Otro aspecto muy importante para la salud y el bienestar de un caballo es la alimentación. Es un animal que ha evolucionado para estar comiendo la mayor parte del día, una media de 15 horas diarias, de tal manera que su sistema digestivo está funcionando casi constantemente y tiene un grado medio de llenado. Además su alimentación se compone fundamentalmente de forrajes fibrosos con bajo contenido energético lo que contribuye a mantener unos niveles de energía y azúcar en sangre relativamente estables a lo largo del día. El movimiento juega también un papel importante. Los caballos suelen recorrer varias decenas de kilómetros al día lo que les ayuda a mantener sanos sus cascos, sus músculos, su corazón…