Test Hipoosmótico en el Caballo


Todos los lípidos pasan por una fase de transición, desde un estado fluido o líquido-cristalino, (cadenas desordenadas), a un estado de gel, (cadenas de ácidos grasos que están cada vez más rígidas y paralelas) a medida que la temperatura disminuye. Para una apropiada función se requiere que la membrana se encuentre en estado fluido.
La temperatura de transición para fosfolípidos en potros es 20,7° C, comparado con 24°C, 25,4° C y 24,5° C en verraco, toro y gallo respectivamente. De modo similar el potro mostró la temperatura de transición más bajo a los 33,4° C, comparado con 36,2° C y 42,8° C para verraco y toro.
Es posible que estas diferencias reflejen las distintas tolerancias de los espermatozoides a las rápidas disminuciones de temperatura en procesos de criopreservación.
Las proteínas se encuentran también entre los lípidos y hacen hasta un 50% del peso de la membrana plasmática. Estas proteínas actúan como proteínas estructurales (integrales) y como puntos de unión para otras proteínas periféricas. Las estructurales pueden también actuar como canales o poros a través de los cuales pequeñas moléculas pueden pasar al citoplasma de los espermatozoides.
La siguiente área es la interfase agua-fosfolípido, que es la unión entre los grupos de cabezas polares hidrofilicas de la capa lipídica y el medio circundante (principalmente agua) y en el cual se encuentra el glycocalix.
El glycocalix es una capa externa de polisacáridos del espermatozoide equino. Su función exacta no es clara, pero se piensa que está involucrado en antigenicidad, adherencia celular y permeabilidad específica. Es sabido que dentro del glycocalix existen uniones para proteínas periféricas. Estas proteínas son provenientes del plasma seminal y actúan estabilizando al espermatozoide durante su paso por el tracto masculino y femenino. También pueden estar involucradas en la capacitación (Davies, 1999).


Test hipoosmótico (HOS test)

La membrana espermática es fundamental para el proceso de fertilización y es por ello que se ha dado más importancia a esta área de estudio en las últimas décadas. El test hipoosmótico, que fue desarrollado para semen humano (Jeyendran et al., 1984) ha sido adaptado con éxito en varias especies como el bovino (Correa y Zavos, 1994; Rota et al., 2000), el equino (Neild et al., 1999 y 2000; Nie, 2000), el porcino (Tamuli y Watson, 1992; Vázquez y col., 1997), el carnero (Fukui et al., 2004), el macho cabrío (Fonseca et al., 2005), el perro (Kumi-Diaka, 1993; Pinto y Kozink, 2007), el búfalo (Lodhi et al., 2008) y los camélidos sudamericanos (Giuliano et al., 2003).