Infiltraciones en el Caballo de Deporte

  • En las masas musculares. En muchas ocasiones los caballos aparecen con contracturas de dorso, lomo o grupa, mas raramente de espalda o cuello. Se suele apreciar resistencia en el trabajo, mal rendimiento, rigidez o asimetría y diferencias de comportamiento en un ejercicio u otro.

Muchas  veces se produce un cuadro de contractura, esta produce dolor, esto genera contractura y de esta manera se va perpetuando el problema. Solemos emplear terapia física, como masajes, frio, friegas con diferentes sustancias, o fisioterapia. Si estas medidas no resultan suficientes, la infiltración local de la musculatura contraída, con antiinflamatorios, relajantes musculares, anestésicos locales o la combinación de ellos, es en muchos casos totalmente curativa, descontracturando, relajando y permitiendo así que las fibras desinflamen totalmente.

Infiltración de la región del dorso en contructura dorsal crónica, por espondilitis intervertebral

En dolores muy crónicos, empleamos ocasionalmente derivados iodados, que generan un efecto rubefaciente moderado, atrayendo hacia la zona lesionada mayor aporte sanguíneo y con ello potenciamos los mecanismos antiinflamatorios endógenos.

  • En las vainas tendinosas, cuando las vainas se inflaman, se produce un  aumento del líquido que las lubrica, esto además de la presión que puede generar, produce  depósito de sustancias de la inflamación, se crean adherencias, calcificaciones etc. El drenaje de este aumento del líquido patológico  y la colocación en la propia vaina de sustancias antiinflamatorias, lubricantes, anticoagulantes etc.,  suele resultar muy beneficioso y a veces la única herramienta realmente eficaz.
  • Perineuralmente, tratando de desensibilizar regiones, cuando la patalogía es crónica. Usamos en este caso, neurolíticos, que son sustancias que alteran  moderadamente el nervio, en su porción sensitiva, actuando sobre la mielina que lo recubre,  dificultando la transmisión de los impulsos y por ello disminuyendo la sensibilidad.
  • En el denominado  bloqueos regional endovenoso, donde después de aplicar un torniquete en una zona distal de una extremidad, inyectamos la medicación en la vena, que drena dicha región,  impidiendo su retorno, “empapando así la región  afectada de la medicación empleada, durante el tiempo que mantengamos el torniquete, logrando así en el tejido concentraciones muy altas del antibiótico o antiinflamatorio que hubiéramos empleado.

Hay dos preguntas frecuentes que recibimos cuando hablamos de infiltrar un caballo. Una creencia muy generalizada es que la infiltración genera dependencia. Esto es que una vez que la empleamos por primera vez, ya no podemos dejar de realzarlo en un futuro.