Infiltraciones en el Caballo de Deporte

El otro mito generalizado  es que la infiltración es algo nocivo por definición.
Respecto a la primera de las teorías, la dependencia, podemos negarla con rotundidad. La infiltración se usará cuando sea necesario, y valoraremos los efectos obtenidos. Si la respuesta es buena, puede perfectamente no ser necesarias mas infiltraciones, o plantearse un tratamiento de dos  o tres en serie y después del reposo necesario, el caballo puede quedar curado definitivamente. Las usaremos cuando sea oportuno y su supresión es posible, sin generar efectos negativos por ello.
Se deben usar de forma moderada, tratando de combinarlas con el resto de las herramientas terapéuticas y usarlas  pues, de forma moderada.
También es frecuente la opinión radical,  totalmente contraria a las infiltraciones.   Alegando frases contundentes como “ son nocivas y finalmente  dañamos al caballo”. Esta  filosofía  tan conservadora limita en muchas ocasiones las opciones de curación o uso del caballo, y en muchos casos, en la enfermedad articular, gracias a las infiltraciones logramos que un caballo pueda seguir realizando su actividad, no necesariamente en la  alta competición, sino equitación, salto, o doma a nivel amateur, paseo etc. Lograr que con una o dos infiltraciones al año el caballo se mantenga operativo, es a mi juicio una valiosa ayuda no solo para el propietario, sino también para el caballo, que de otra manera terminará su etapa activa como caballo de silla o deporte.
Un tema importante es el tipo de fármacos que se usan, la dosis empleada y la frecuencia de las mismas.

Algunas sustancias como el ácido hyalurónico, los glicosaminaglicanos o los factores plaquetarios o medulares, son totalmente beneficiosos. No producen efectos adversos y solo aportan factores nutrientes, desinflamotorios, lubricantes  y protectores del cartílago articular.
Los fármacos denominados corticoides, clásicamente han sido  responsabilizado de generar un beneficio de forma inmediata, pero una mayor erosión del cartílago a largo plazo.
Es por ello, que los usaremos muy eventualmente, acompañados siempre de protectores como el  ácido hyalurónico, en las dosis menores y eligiendo el compuesto más adecuado.

En que situaciones NO HAY QUE USARLAS:
Debemos contraindicar la terapia por infiltración cuando alrededor de la zona diana se encuentre algún tejido infectado.
En casos de infección, se puede emplear el uso de antibióticos localmente, infiltrándolos en la región afectada.
Debemos evitar las infiltraciones analgésicas o antiinflamatorias, sobre los tejidos blandos. Tendones y ligamentos deben curar fundamentalmente con reposo. Solo es coherente el uso local de los factores de crecimiento, plaquetarios o medulares, para mejorar la calidad del tejido de reparación. En ningún caso el uso de estos factores disminuye los tiempos de reposo y curación.

Evitamos realizarlas en caballos jóvenes, tratando siempre  con estos pacientes de ser lo más conservadores posibles.
Evitamos realizarlas de forma reiterada cuando sus beneficios fueran de corta duración.
Evitamos realizarlas para tapar dolor y con ellas poder  competir. No son una herramienta para competir mejor, sino para tratar y mejorar lesiones o enfermedades.
Evitamos usar el uso de corticoides y si lo hacemos siempre acompañados  de condroprotectores.
Evitamos usar dosis altas, con mejores beneficios y mayor daño articular, optando por dosis muy ,muy bajas, con las que se ha demostrado que puede haber incluso efectos  beneficiosos sobre el cartílago.
Evitaremos emplearlas si por alguna razón las condiciones de higiene no pudieran aplicarse en completa técnica aséptica.